En Cara y Ceca la presidenta de la Asociación de Clínicas de Entre Ríos (ACLER), Silvia D'Agostino, habló de la crítica situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas prestadoras de salud, debido a deudas que mantienen las obras sociales y que dificultan la atención día a día.
"Es una situación muy compleja que atraviesan en general las clínicas del interior, que tienen como financiadores la seguridad social. En el interior lo importante son las obras sociales sindicales y provinciales, las prepagas tienen muy poca repercusión", indicó D'Agostino. Y agregó: "En marzo de 2002 se declaró la Emergencia Sanitaria y se extendió hasta ahora, no se han tomado medidas de fondo en más de 20 años. Es como que el sector no existiera y somos pymes con mano de obra intensiva y especializada. El impacto es muy grande".
La dirigente ejemplificó con lo que sucede en la Clínica La Entrerriana, que ella conduce: "Tiene 300 empleados directos, pero además hay una cadena de proveedores muy grandes. A eso se le suma la relevancia que tiene para la salud de la ciudad". Acotó luego que, gracias a una tarifa subsidiada de luz en la provincia, han podido afrontar los aumentos de energía: "Somos muy demandantes".
D'Agostino dijo que el peor problema hoy persiste con PAMI: "Desde diciembre 2023 no actualiza aranceles en serio, va muy atrás de la inflación. Nos debe más de un 150% si comparamos con la inflación del Indec. A eso se le suma que puso cupos, en algún momento del mes tenés que dejar de emitir órdenes. Hemos hecho reclamos a la obra social, al ministro de Salud y solamente hubo algunos aumentos, que no son nada, son una gota de agua en un desierto".
