El grupo Techint generó una fuerte tensión con el Gobierno luego de que trascendiera que su titular, Paolo Rocca, amenazó con cerrar la planta de Tenaris en Valentín Alsina, provincia de Buenas Aires, si las petroleras de Vaca Muerta avanzan con la compra de caños importados desde China, India u otros países con precios más competitivos. La advertencia, filtrada en off the record, cayó mal en la Casa Rosada.
El conflicto surge por la licitación de tubos sin costura para un gasoducto de 400 kilómetros impulsado por Southern Energy, una sociedad 100% privada integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. Techint busca asegurarse el negocio aun cuando aparecieron ofertas internacionales más baratas, y la amenaza de cerrar una planta con 400 trabajadores presiona al Gobierno para que intervenga en su favor.
“Revela la verdadera naturaleza del poder real”
Para el periodista y conductor de Cara y Ceca, Juan Pablo Arias, el episodio desnuda un funcionamiento conocido pero pocas veces expuesto públicamente.
Arias señaló que Rocca es “uno de los hombres más ricos y poderosos del país, con influencia en todos los gobiernos”, y recordó que “hay directivos de Techint dentro del actual Gobierno y en el directorio de YPF”.
Según el conductor, lo más llamativo es la contradicción entre el discurso liberal histórico del grupo y su reacción ante la competencia internacional: “Durante décadas reclamó libertad de mercado, pero cuando esas mismas reglas permiten que China participe de la licitación, exige que el Gobierno lo favorezca”.
Además, cuestionó la amenaza de cerrar la planta, una decisión que afectaría a 400 familias. “Lo hace en el peor momento, cuando el Gobierno intenta mostrar estabilidad ante Estados Unidos y el Fondo Monetario. Rocca se planta abiertamente para evitar que lleguen las ofertas chinas, y lo hace generando zozobra”, aseguró Arias, y agregó: “Esto es el libre mercado que él mismo pregonó siempre; pero cuando esas reglas no lo favorecen, presiona al Estado para que intervenga”.
La Casa Rosada, donde Techint tiene interlocución directa, evitó responder públicamente, pero fuentes cercanas al Ministerio de Economía admiten malestar. En Southern Energy aseguran que seguirán evaluando las ofertas bajo criterios técnicos y económicos.
Por último, el periodista de Cara y Ceca planteó que el episodio muestra una vez más la dificultad del Gobierno para marcar límites a los poderes económicos, es “el estado el único que puede frenar este tipo de presiones. Pero este Gobierno desprecia la función estatal, y así es imposible contener la voracidad de los grupos más concentrados”.
Mientras tanto, la incertidumbre recae sobre los trabajadores de Valentín Alsina, convertidos en variable de presión en un conflicto que combina intereses empresariales, geopolítica y una licitación estratégica para el futuro energético del país.
