En Cara y Ceca, Daniel Blanco, trabajador del PAMI y secretario General Adjunto de la Seccional 5° -Santa Fe y Entre Ríos- de UTI (Unión de Trabajadores del Instituto), gremio mayoritario de los empleados del organismo, habló sobre la grave situación que atraviesa la obra social por los recortes del gobierno nacional.
"Nos encontramos con una obra social que se ha deprimido de una manera casi absoluta en lo que hace a sus prestaciones. Para nosotros lo más importante es que el servicio esté vigente, pero por decisiones gubernamentales se retienen los fondos y comienzan las carencias", indicó Blanco. Y agregó: "La situación es crítica, hay un paro de médicos porque una de las propuestas es cambiar el valor de la cápita a 2.100 pesos, lo cual es irrosorio".
El dirigente dijo que hay prestaciones que se cubren, pero comparado con años anteriores ha cambiado la forma de gestión y respuesta: "El afiliado busca hacer un trámite, pero siempre la respuesta es negativa. Con mucha insistencia, puede tener suerte. La obra social se está alejando de la gente, tanto en la atención como la provisión de elementos, la entrega de medicamentos y el acceso a los descuentos y los reintegros".
Sobre el paro de profesionales de cabecera, Blanco subrayó: "Es una complicación grande, porque la obra social centra todo en la orden del médico. Si no trabaja, el sistema se paraliza y el afiliado encuentra que no puede ser derivado o eventualmente va a ir a un especialista pero de forma particular".
Sobre la situación de los trabajadores, el gremialista afirmó: "El gobierno ha cortado el diálogo con los empleados. La paritaria se cerró el año pasado con un incremento del 1%, que significó $30 mil por trabajador. Hace dos años que no tenemos un aumento. Pese a ello se mantiene el servicio, no hemos acordado paros para no perjudicar a la gente, seguimos pidiendo y se cumplen las pautas legales".
