El Gobierno obtuvo media sanción en la denominada “modernización laboral”, una iniciativa que, lejos de actualizar derechos o adaptarlos a nuevas realidades productivas, implica un claro retroceso. “De modernización no tiene absolutamente nada”, sostuvo Juan Pablo Arias, conductor del programa Cara y Ceca. “Estamos hablando de volver varias décadas atrás, a una etapa con menos derechos y más precarización”.
Bajo un rótulo amable, el proyecto avanzó sobre conquistas históricas del mundo del trabajo. “Es una flexibilización a pedido de las empresas, casi redactada por las empresas”, advirtió Arias. Y enumeró: “Restringen huelgas y asambleas, usan la plata de los jubilados para pagar despidos, bajan sueldos si te enfermás, extienden la jornada laboral, fraccionan las vacaciones y bajan indemnizaciones. Todo junto y al mismo tiempo. El resultado es simple: cobrás menos, porque no hay adicionales ni horas extras”.
El periodista remarcó que no se trató de una discusión aislada ni novedosa. “Hace muchísimos años que los sectores más ricos y poderosos buscan reducir los llamados ‘costos laborales’”, señaló. En ese marco, cuestionó uno de los argumentos más repetidos para justificar la reforma: la supuesta “industria del juicio”. “Para decirlo en entrerriano básico, es un reverendo bolazo”, destacó. Señaló que “apenas el 2% de los trabajadores llega a hacer algún reclamo judicial en el país. Es un número insignificante, y todos los colegios de abogados lo han desmentido”.
Arias subrayó que el debate fue deliberadamente distorsionado para ocultar el verdadero fondo de la cuestión. “Esta flexibilización laboral, este recorte de derechos, tuvo un objetivo muy claro: bajar el costo que sos vos, el trabajador”, afirmó. No hubo modernización ni eficiencia detrás del proyecto, sino una redefinición regresiva de quién paga el ajuste.
“En definitiva, fue una transferencia de dinero de tu bolsillo al de los grandes sectores”, concluyó el conductor de Cara y Ceca, y agregó: “Una transferencia hacia los más ricos, los más concentrados, hacia la casta histórica de nuestro país. Esa que, una vez más, pretende resolver sus problemas recortando derechos”.
